¿Quién te ha dicho que sea todo soledad? Creo que jamás lograrás entender las razones que me impulsan a hacer lo que hago. Nunca vas a entender las razones que tengo al meterme donde me meto y al salir de donde salgo. Mira, niña, seamos realistas: Tú no eres bella. Jamás podrás entrar en el círculo en el que yo he nacido. Jamás podrás saborear la gratificante sensación de ser perfecta, de saber que eres perfecta. Yo no amo a los hombres, tampoco quiero hacerlo. Yo quiero ser deseada, que la lujuria corroa a todo aquel que me vea, hasta poder dominarles. Quiero tener el mundo bajo mis pies. 
Tú, niña, me hablas de un futuro en el que todo será... ¿Soledad? ¿Tristeza? Estás celosa. Quieres entender mi vida cuando ni tan solo puedes entender la tuya. Yo me haré mayor, mi imagen se hará vieja también; pero sé que siempre me quedará el placer de saber que todos los hombres seguirán pensando en la chica a la que conocieron de jóvenes; en la noche en la se dieron cuenta de que la perfección sí que existe, y que esa noche estaba delante suyo. Lo demás ¿Qué importa? Ya te digo, niña, tú nunca lo podrás entender.
 
Thirsty girl.